viernes, 30 de agosto de 2013

Cobardía o falta de estímulo?

A veces sabemos que las cosas están en nuestras manos, que algo no anda bien y que depende de nosotros hacer algo para cambiarlo, pero no nos atrevemos a hacer nada: permanecemos inmóviles, atosigados por la constante duda y a la espera siempre de que la vida nos traiga las bendiciones en bandeja, a la puerta de nuestra casa.

Tenemos miedo?

Hay cosas que nosotros mismos debemos diligenciar a lo largo del trayecto. Hay distintas cosas que podemos y debemos cambiar. Hay respuestas que debemos dar,  rendir cuentas, no por deber ni por  alimentar nuestro ego, sino por dignidad y muchas veces por caballerosidad.

No dejes a nadie esperando por una respuesta porque tienes miedo de su reacción. Sea grata o decepcionante, ofrécele esa noble respuesta a quien la espera de ti.

Por qué callar? Por qué pretender que nada ocurre? Eso es una forma de cobardía. No te dejes intimidar de nadie, porque no sabes a quién tendrás de tu lado para apoyarte.



En otras ocasiones nos creemos tal vez muy superiores, o al contrario, nos creemos demasiado inferiores para ser merecedores de ver cumplir ciertos deseos o de tratar a cierta clase de gente.

No te minimices pero tampoco te engrandezcas demasiado. Trata siempre de que sean los que te rodean quienes te digan cómo eres y no jactarte siempre de tus "virtudes".





Muchas veces igualmente es posible que llegues a creerte insignificante, como un simple pedazo de cartón, mas en realidad para alguien allí afuera eres un diamante valioso y esa persona espera algún día verte brillar en grande, con todo tu resplandor.

Por qué muchas veces opacas tu propia luz?

Demuéstrale a la vida y a los que dudan de ti lo contrario, que sí puedes, que no temes a nada y que lucharás por eso que tanto anhelas.

Pero primero, cumple con lo que tengas que cumplir o con quien tengas que hacerlo, rinde tus cuentas, no le falles a nadie. Ni siquiera a tu propio vecino.

Y sobre todo, ofrece valientemente esas respuestas que otros esperan de ti. Ten la gallardía de hacerlo y no evadas la realidad, sea cual sea.

No te escondas. Algún dia tendrás que dar la cara y afrontar todos tus miedos.


Feliz viernes!