miércoles, 13 de noviembre de 2013

Reflexión Semanal

Cuando digas te quiero que te salga del corazón: no lo digas por decirlo, o por hacer que alguien sonría durante un día gris, a la larga te costarán tus palabras.

Cuando bendigas a alguien, que sea sinceramente y que siempre le desees el bien a tu prójimo.

Observa la prosperidad y la dicha de otros con ojos desinteresados, mas bien celébralo junto a ellos y aguarda, porque Dios da su recompensa a aquellos que son humildes de corazón y a los que comparten de manera incondicional lo poco o mucho que puedan tener. Todo a su tiempo.

Sonríele a la vida siempre a pesar de cualquier tranque ocasional y sobre todo sonríe frente al espejo cada mañana, pues tanto el espejo como la vida misma te devolverán cada sonrisa que les has ofrecido.



Camina hacia el futuro con esperanza, fe y la certeza de que ocurrirán cambios favorables en tu vida. Mas no te olvides de ejecutar un plan de acción y de hacer tu tarea para que todo aquello (en justicia y equidad) que anhelas pueda por fin materializarse.

No seas pesimista, no hay suficientes pruebas de que todo va a suceder exactamente igual que antes, que la historia trágica va a repetirse, vete en contra de las posibilidades si tienes que hacerlo, pero deja de repetirte ese constante NO mental, porque se convertirá en una nube negra que siempre te acompañará.



Si ellos son felices, tú puedes también llegar a serlo. Nunca compares tus logros con los de los demás, si miras hacia abajo siempre habrá gente esperando tu misma clase de milagro en sus vidas y te sentirás triste o quizás afortunado, pero si miras hacia arriba, aquellos que han escalado más alto que tú, te vas a decepcionar.

Mejor mira siempre hacia adelante con optimismo: esperando que lo que ahora no funciona, pueda mejorar.



Logramos tanto con la mente, con nuestros pensamientos, pero aún no sabemos cómo utilizar ese arma, esa herramienta a nuestro favor. 

Aprendamos cada día a ser más positivos y a desechar las cargas negativas que nos alejan cada vez más de la ansiada meta.



      Hazlo ahora, hazlo ya porque muchas veces el "después" termina convirtiéndose en un "NUNCA".