jueves, 12 de diciembre de 2013

Reflexión Semanal- Perder a un Ser Querido

Es precisamente durante esta época cuando normalmente más extrañamos a las personas queridas que ya han partido al "más allá".

La Navidad puede ser un tiempo de alegría, de reflexión, hermandad, regalos, eventos significativos y celebraciones, pero por otro lado, está la otra cara de la moneda: la profunda nostalgia.

Durante el transcurso del peculiar trayecto que llamamos vida afrontaremos pérdidas de diferentes índoles, la más dura, es en mi opinión la de un ser querido. Esto lo atravesamos con mucho pesar, con dolor y con acongojamiento, ya que es un tiempo de luto que debemos superar.  En mi caso, puedo hablar de varios, el más profundo sería el de mi madre y mejor amiga, hace ya trece años. 

No obstante, debemos siempre optar por pensar que ese dolor a veces desolador y aniquilador, va a ceder, que va a desaparecer y que posteriormente nos iremos sintiendo mejor, jamás aliviados al 100%, ni contentos, pero sí que se nos va pasando el llorar constante, el revivir mentalmente las circunstancias del hecho en cuestión, esos recuerdos dolorosos y latentes que nos apuñalan el alma con regularidad.

Sin embargo, el tiempo transcurre y va subsanando esas llagas. Mas cuando llegan las fiestas, la despedida de un periodo de doce meses lleno de vivencias, logros, caídas y es entonces cuando celebramos el inicio de un nuevo año que nos pega más duramente esa enorme melancolía de no tener a esos seres junto a nosotros, tal y como en el ayer.




Puede que tu luto dure un mes, o dos, quizás un año o sea cuestión de diez, pero esos pensamientos tristes de la pérdida, la nostalgia profunda van a ser sustituídos tarde o temprano por algo/alguien que nos va a distraer la mente o incluso va a liberarnos del profundo abismo de sufrimiento: ten la certeza de que llegará, seguro que así será.

En mi caso particular, tener a mi hija fue de gran aliento y ella fue llenando ese vacío… las tristezas y la melancolía se convirtieron en risas y esperanza. En tu caso, no necesariamente será la llegada de un vástago, pero sí que puede arribar en forma de un trabajo, o de un nuevo pasatiempo que alivie tus sentidos… o de una persona especial. 

Al fin y al cabo, creo que está en nuestras manos que el sufrimiento por la pérdida no sea para siempre. Hay que vivir el luto pero hay que saber que la vida continúa y que no podemos congelarnos en los recuerdos. Justo esta mañana leía un pensamiento: No son las situaciones las que nos destruyen o nos edifican, sino la forma en que las atravesemos, la decisión es nuestra.




Procura recordar a ese ser que ha partido antes que tú, con una sonrisa radiante en el rostro... pero por qué hacerlo? Si estás triste, se fue, echas de menos los momentos compartidos. Sí, es verdad, pero piensa que a ese ser que partió, no le gustaría ver que le recuerdas con pena, con tristeza profunda, sino con alegría, echas de menos lo vivido, sí, pero no con tanto dolor e impotencia. 

Cómo se sentiría él o ella, en caso de verte desde otro mundo o dimensión,  triste, lloroso, sin poder hacer nada para consolarte? Esto le rompería el alma, no?

Te sugiero que hagas un brindis en su memoria. Sonríe al levantar la copa. Hazle saber que le recuerdas en estos momentos con mucho cariño… y sobre todo eso: QUE LE RECUERDAS siempre.

No sientas pesar, sino regocijo al recobrar esas memorias especiales vividas. Creo que no tenemos en nuestro poder la capacidad de recobrar, de traer de vuelta a esa persona que ya se ha ido físicamente, pero sí que podemos atravesar el proceso de manera distinta.


Al final...


Nosotros elegimos, optamos lo que vamos a hacer al respecto. Es como el hombre que no sabe bailar. Siempre le echa la culpa al suelo, o a sus rodillas, o a sus zapatos. Pero es que no se anima a ir a una escuela y aprender; en sus manos está hacerlo.  

O también tiene este hombre la opción de cambiarse e irse a una fiesta, salir a la pista y disfrutar de la música: bailar y expresarse así como él quiera hacerlo, como le salga ...  pero sobre todo sin buscar excusas.

Creo que lo disfrutaría más que haber ido a una escuela y dar pasos ya pre- calculados. Tu estilo libre es el mejor baile que puedes ofrecerle al mundo y a la vida.

Anímate a ver las cosas de manera diferente y positiva. No seamos víctimas, es muy fácil convertirnos en ellas.  Seamos mejor los mártires de las duras pruebas que nos pone la vida: nadie saldrá vivo de ella, pero podemos dejar huellas por una eternidad.



kdilone