lunes, 23 de junio de 2014

Vivir un día a la vez




qué carga tan pesada podemos sentir día tras día pensando a veces que en cierto punto no tiene fin el sufrimiento y que estallaremos de tanta angustia y ansiedad. Problemas que se suman, mareas altas que nos ahogan lentamente, miedo e inseguridad, ideas sin sentido que amontonamos en nuestra mente consciente-o inconscientemente- para atormentarla aun más.

Muchas veces hasta el sueño y la paz interior, llegamos a perder.

La ansiedad y el desasosiego parecen no tener fin.

Deténte un momento, respira profundo, la vida no te va a dar más carga de la que puedas soportar.

Dios está al mando, repite esto constantemente.

Perdiendo horas de descanso no vas a dar con la salida, por el contrario, tu cuerpo, tu mente y tu capacidad de dilucidar la realidad se van a ver negativamente afectados.


Lo mejor es ir poco a poco ideando un nuevo plan, cómo puedo mejorar esto que estoy viviendo y sobre todo y lo más importante, a quién me voy a aliar para superar este impasse?

Muchas veces solos no podremos vencer las tribulaciones. Búscate un aliado.

Leí una frase el otro día que me marcó considerablemente y fue: 

"Si no te gusta lo que cosechas, entonces a ver si cambias lo que siembras!".

Cierto, muy cierto y hoy si estás solo, si vives momentos difíciles te diré que no te sientas mal por ellos, porque son parte de la vida. 




Hay gente que se siente sola aun estando rodeada de una multitud. El dolor y la tribulación son fijos en la vida pero sufrir y soportar calladamente es opcional, debemos vestirnos de la armadura correcta para ser capaces de traspasar estas duras murallas. 

Al final habrá un camino, lo veremos, pero hay que cambiar de ruta para encontrarlo.

Ármate de valor. Quien que no se arriesga, no gana. Quien se decide y lo hace... y se lanza, tiene el chance de ganar pero no olvides que también se puede perder, caer al vacío, pero por lo menos la persona que lo haga, cambió de rumbo con coraje y dignidad, decidió dejar todo atrás y se percató de que allí se hallaba una lección de fortaleza más que un intento fallido.

No te quedes con la duda y cambia de rumbo. Mañana puede ser muy tarde, así que si quieres ver a alguien, hazlo ahora. Si quieres cambiar algo, comienza ahora, hoy,  aun sea colocando granito por granito. 

Haz tu parte, pero recuerda vivir un día a la vez y no intentar jamás cambiar tu vida, tu frustrante situación, de la noche a la mañana. 

Los problemas no se resuelven por acto de magia, ni en un abrir y cerrar de ojos.  La fórmula es: Fe, plegaria constante por una guía, un plan de acción y sobre todo altas dosis de paciencia. El tiempo se encarga de ir haciendo la mezcla para obtener los anhelados resultados.

Haz tu parte, reitero. Y si eres creyente, como yo, sabrás que Dios estará a tu lado en todo momento y que cada pieza irá cayendo en su justo lugar y en el momento justo, oportuno, adecuadamente.