lunes, 26 de octubre de 2015

Mirar la vida de otro color




¡Hola! Hace mucho que no compartía una reflexión semanal. Estos días de otoño invitan siempre a reflexionar, a detenernos y ver cuál es nuestro propósito fundamental de vida, cuáles son las metas de carácter individual que tenemos y ante todo visualizarnos, es decir, en primera persona: te haces un auto-examen. 

¿Cómo me veo a mí mismo? ¿Quién soy? Para qué soy útil?

Increíblemente, el bajar de temperatura puede ser algo contraproducente. Muchas veces sientes quizás algo de sobriedad, alegría pero también es ambivalente: llegas a sentir mucha soledad, sentimientos de marginalidad interna.

Qué va, muchas veces lo importante es mantenernos enfocados en lo positivo. De nada vale ahondar demasiado en el lado pesimista.

En estos días se me ocurre que lo mejor es tratar de ver hasta la más mínima cosa como una oportunidad, en lugar de verla como un problema.


¿En qué se convierte el problema? En una oportunidad para mejorar.

Conversando con gente cercana, me doy cuenta de que nos minimizamos bastante y nos vemos a nosotros mismos como seres inútiles, carentes de propósitos y fallidos en la fe.

Confiemos más en nosotros mismos.

Hagamos cosas que nos hagan sentir feliz.




Veámosle final a los días tristes. De alguna manera pensar que no van a durar toda la vida. No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Sigamos el camino de luz y no nos desviemos por el de la oscuridad. Es muy fácil caer en las tinieblas.

Esta es una práctica que yo uso y es la de buscar algo para entretenerme y desahogarme aún en los momentos más tediosos, ocupados; me siento y hago una pausa.

Ya sea a jugar un rato, ver una serie en la tele, tomar un libro. Si no me gusta ese libro, intento buscar otra lectura que me agrade. Si no, armo un rompecabezas, no puedes creer lo útiles que son (los de 500 piezas, no más, porque los de 1000 son muy tediosos y terminas con la cabeza rota).

Lo que sea, pero al final entreno mi cerebro para que ejecute una labor que le resulte placentera. 

Hay cosas, deberes cotidianos que nos llaman y esperan, pero hazles un STOP, tienes que hacerte de la vista gorda... y dejar algunas cosas para luego. Habrá tiempo y si no lo hay, tampoco se acaba el mundo.







Por supuesto que si estás en la oficina es diferente, pero ya luego en casa TÚ administras TU tiempo. Eres el amo y señor de tus opciones. Deja el trabajo detrás de esa puerta que cierras cuando sales de él.

No le des demasiada oportunidad a tu cabeza para dar vueltas. Ahí está el peligro. Y sobre todo ocúpate de hacer ejercicio, estar en movimiento durante la jornada y de entrar en contacto con tu medioambiente, porque la naturaleza, digo y reitero, es sanadora. El mundo exterior requiere de nuestra presencia y nos hace bien estar fuera de las cuatro paredes habituales.


Si hacemos esto, es posible que vayamos obteniendo buenos resultados, pero nuestra actitud es lo que determina si lo lograremos, lo más importante está en nuestra cabeza: una victoria premeditada, practicar de antemano mostrando una actitud GANADORA.






De ti depende lo que miras a través de tu ventana cada mañana al levantarte. ¿Ves un día de lluvia, gris, nebuloso, aburrido que sólo te invita a dormir y a hundirte en ti mismo? ¿O miras un panorama hermoso, que te dan ganas de salir a caminar a través de él un rato, dar gracias a Dios por este día y luego sentarte tranquilamente a degustar un rico café, o un chocolate caliente y a trabajar por  tus metas y ambiciones personales?

La compañía al final también la eliges tú. Ya sea alguien especial o allegado... o sentarte junto a un buen libro o a tu mascota.

"Cuando llueve busca los arcoiris, cuando oscurece busca las estrellas"

"Hay gente que siente la lluvia, otra sólo se moja"

Besos y feliz inicio de semana.