sábado, 13 de febrero de 2016

Frenar el Odio

¡Hola! Hoy quiero compartir de nuevo un post de reflexiones, en particular sobre este tema que es tan común en nuestro día a día, lo afrontamos cada vez más frecuentemente, sobre todo si estamos en medios públicos y compartimos parte de nuestras vidas con una audiencia mínima o quizás  con una bastante considerable.

Se me ha preguntado en diversas ocasiones tanto por el canal como por Facebook, si no me afectan los comentarios o críticas duras, negativas de la gente. 

Me han preguntado: ¿acaso no recibes nunca críticas negativas?

Primeramente, sí que las recibo, afortunadamente en menor grado que las positivas, pero sí que llegan  sobre todo al canal, más regularmente que por otras vías donde la gente suele contactarme.




Aclarar primero que no es lo mismo recibir una crítica u opinión contraria a la personal, que recibir duros ataques personales.

La primera está bien y la acepto con toda responsabilidad y haciendo uso de algo de lógica: El mundo está lleno de diversidad, de opiniones contrarias y debe permanecer así.

Ahora bien, hablemos más a profundidad de los ataques que obviamente llegan para inyectar odio.

Como ser humano, creo que a todos nos afectan de alguna manera las expresiones malintencionadas o comúnmente llamadas reacciones de envidia (a mí en lo personal no me gusta denominarlas así). 

Me consta que no soy la única que recibe este tipo de inyecciones por YouTube u otras vías. Cada vez vemos más trolls o gente que odia, los haters, como vulgarmente se les llama en inglés.

Ahora bien, el grado de esa afección o dolencia personal es relativo a cómo el individuo que las reciba al final las tome, o sea, va a ser directamente proporcional a su reacción fruto de la descorazonada crítica/necedad.

En palabras más simples: Si no te importa, no explotas y no importa nada más. La basura lanzada al agua se la lleva la corriente.

Pienso que es muy importante a la hora de recibir un comentario de tal índole el hecho de mantener la compostura y no perder los estribos contestando o tratando de justificarnos si somos atacados por tal o cual motivo. 

Vital considero no descender de tu nivel. Si eres una persona de trato afable, no puedes perder la cabeza y comenzar el juego de los insultos. Puede convertirse en un círculo vicioso y la persona que ha iniciado el juego, termina ganando. Su propósito será siempre ese: hacerte perder la calma.

No debemos aumentar el odio ni la rencilla con tal persona que nos está tratando de asediar y de sacar de nuestras casillas. ¿Por qué no? Pues porque si entramos en dimes y diretes, estamos fomentando ese odio. 

Con el tiempo yo misma he aprendido a no responder. Antes me detenía y respondía uno o dos comentarios por lo menos y ya he reducido esta práctica a cero.

Nada de ponerme de tú a tú con esta clase de gente (¿maliciosa?).






Resultará casi increíble pero he visto a varias personas crear canales "fantasmas" en YouTube, por ejemplo, para atacar, incluso me ha ocurrido a mí, llegan para soltar críticas, vulgaridad y luego no dar la cara. 

Lo he comprobado, vienen y atacan con una cuenta o usuario y si las bloqueas o denuncias, se crean otra cuenta y regresan con el mismo ataque, desde cero. Es la misma gente, creen que no la vas a reconocer, pero siempre llega con el mismo "poema".

Inconcebible pero cierto.

Existe y tenemos la opción de bloquear o denunciar al usuario, esto es lo que hago si el asunto se torna cansino o repetitivo. Sin embargo, nunca sigo el juego de contestarles y recibir otras dosis más de lo que no quiero recibir: odio.

Muchas veces nuestro silencio es la mejor respuesta. El Dalai Lama fue difusor de este concepto. Y es esto precisamente lo que detiene al autor de propagar su mala vibra y de persistir con su deplorable conducta.

Recibo comentarios, incluso hasta preguntas disfrazadas de odio. Por supuesto, ¿quién no las recibe? Especialmente si estás en este mundo de YouTube, por ejemplo, te va a ocurrir en mayor o menor medida.  Debes estar preparado/a porque nadie está exento de ello.

Mas lo importante al final es no permitir que esto te afecte personalmente. Léelo, digiérelo, pero inmediatamente pasa esa página, cierra el libro, bloquea el odio, olvídalo.

Piensa que esto no es ni palabra sagrada ni debe ser necesariamente verdadero y en gran parte es posible que no tenga razón de ser.

Te llamarán gorda, pretenciosa, vieja y ridícula, incluso hasta loca.

Mejor es que no lo promuevas, ni lo compartas con tu gente, no comentes estas cosas con tu audiencia (preferiblemente no), porque haciéndolo le estás dando reconocimiento gratuito. Cumples  sin percatarte con su inicial cometido de verte herida/afectada. Se ríe de ti. Su odio se esparce.

El silencio es el stop que tanto necesitan estas personas para seguir su camino, olvidándose de ti, buscando quizás nuevas víctimas, lastimosamente.

Al final esto se puede dar de manera también usual en nuestra vida diaria. Gente que viene a pregonar odio y rencilla. Pasar de ella, evitarla en la medida de lo posible, es la mejor solución.

En conclusión aquí está nuestro foco de atención: lo que vamos a atesorar y a propagar son los comentarios de la gente que sí nos inyecta de valores y críticas positivas o constructivas, sobre todo porque éstas representan aprecio, cariño, amor.

Espero que puedan poner esto en práctica. Créanme, funciona y con ello nos vamos a ahorrar muchos disgustos.







Muchas gracias por leerme y feliz fin de semana <3