miércoles, 14 de septiembre de 2016

Reflexión: Trabajarse Interiormente








Hoy día vemos a tanta gente (cada vez más) concentrada en su figura, en su apariencia, en su estilo al vestir, en palabras resumidas: su imagen personal lo es todo.

Para muchos es cuestión de estética, de lucir presentables, de atraer o mantener a sus parejas eternamente atraídas o enamoradas; para otros es por sus carreras, por status, por h o por r, pero para otros es meramente cuestión de superficialidad o de vanidad.

Sea cual sea la postura al respecto, yo la respeto.

Soy de esas personas que piensa que es mejor lucir bien, a dejarse caer totalmente y yacer arruinados por el tiempo, por el trabajo, por el estrés diario y/o por la edad misma.

Indiscutiblemente, soy una mujer vanidosa.

Sin embargo, a la hora de atraer y de sentirte querida/o por la gente, como persona y ente social, esa no es la verdadera clave.

Lo externo, no es secreto para nadie, se desvanece: tarde o temprano. Y si es tu plena convicción que por unas buenas extensiones, unas pestañas tupidas, o con un buen lifting facial, o en el caso de los hombres por poseer un cuerpo musculoso, vas a mantener a tu marido/pareja atraído de por vida hacia ti, me parece que estás en error.

Trabaja preferiblemente con mayores ansias lo interno, mejora tu carácter- si es posible- y trata de ver la vida con más júbilo y con gratitud ante todas las cosas. 

Vive a plenitud, disfruta de los gratos momentos (fabrícalos tú) y trata de evitar los conflictos con el prójimo.

Esto quizás vaya dirigido a más mujeres que a hombres. A ambos de todos modos, aplica.

El hombre/la mujer se enamora en principio de lo que ve, o mas bien se apasiona con lo que ve, pero recuerda que eso por un "rato". Todo eso: lo físico, lo pasional, con el tiempo pasa y se acaba.

Lo que es perenne o continuo es lo interno, tu dulzura en el trato, tu sentido del humor, tu bondad y tu carácter en general es lo que mantendrá tus relaciones y las hará más llevaderas, duraderas.


Si hay algo que he aprendido con el paso del tiempo es que no importa cuán bella persona seas físicamente, cuán atractiva, cuán reconocida o aplaudida puedas llegar a ser, si lo interno no es loable, no es virtuoso, es malintencionado, si cunde en él la malicia, lo demás no te sirve de nada. 

Entonces procura que la gente se enamore de ti, de tu carácter y no meramente de tu físico. Así te querrán toda la vida, o me atrevo a decir, que por una eternidad.

Quizás pasaríamos menos horas calculando lo que vamos a comer, o cuántas horas pasamos en el "gym" y nos ocuparíamos algo más de lo que sale de nuestra boca y de nuestras acciones para con los demás.

Pensémoslo. Y a trabajarnos interiormente.






Feliz resto de la semana!